800 años de tradición, una década de revolución

El matcha tiene una historia larga y fascinante.
Hace más de 800 años, el monje zen Eisai llevó las primeras semillas de té a Japón y escribió en su obra Kissa Yojoki:

“El té es la medicina milagrosa para mantener la salud. Tiene el poder de prolongar la vida humana.”

Desde entonces, el matcha se convirtió en el secreto mejor guardado de los templos budistas y de la corte imperial japonesa. Los monjes lo bebían antes de meditar, buscando claridad mental y energía serena.